martes
Columpio
Si usted que lee considera que sus actos son importantes ya puede tomar las riendas. Si es de los que considera sus actos minúsculos en el acontecer de los hechos, deje de quejarse, por dios, que no deja pensar al resto.
viernes
Lista

Este blog expresa:
1. Sus miembros aún están vivos y coleando. Quizás el colear tanto les mantiene alejados de este rincón.
2. Este blog no es de opinión, es nuestro.
3. No nos parece bien que Hugo Chávez se muera de cáncer aunque sea un cabronazo padre. Tampoco nos parece de chiste que crea en dios hoy y ayer lo quisiese nacionalizar.
4. Jamás habiamos visto una advertencia del FBI pero encontrarla en una web de descargas era la último que esperábamos. Si bajáis la imagen a vuestro escritorio desde megaupload.com veréis que el archivo se llama Banner.jpg. No diremos más sobre el tema.
5. Pertenecemos al 1o M.
6. Lamentamos profundamente la muerte de personas inteligentes de una generación que desaparece a paladas. Mingote era otro de ellos.
7. Las séptima canción de un gran disco es una grandísima canción.
8. No tenemos opiniones interesantes sobre Lana del Rey, más allá de su parecido
razonable con un personaje de una serie de dibujos animados.
9. Cuanto más acelera, efectivamente, más calentito se pone.
10. Volveremos, pero no sabemos para qué.
martes
Club

En 1987 un joven de Detroit mató a un hombre con su saxo alto Shalmer París serie II. Le arrastró por todo la Avenida Jefferson hasta Iron Street, cuando llegó al puerto lo tiro con fuerza al mar. El cadaver estuvo flotando unas tres horas en dirección Canadá. Cuando llego a las costas del país vecino las autoridades judiciales notificaron su nombre. Charles Alexander Palmer, el que en otros tiempo fue uno de los productores más importantes de Detroit y al que el joven aprendiz de saxofonista no conocía.
Simplificando un poco la situación, nuestro saxofonista mató su oportunidad.
Saxo Alto Selmer París Serie II
Saxo Alto Selmer París Serie II
viernes
<< APLAUSE >> una reflexión pretenciosa.
Yo creo que en el fondo todos esperamos un aplauso. La palmadita en la espalda no cuenta, es técnicamente un aplauso a medias. Queremos un aplauso por algo en algún momento y por cualquier razón. No digo ovación, digo aplauso. Me refiero a una especie de íntima necesidad de darse cuenta que otros seres humanos existen. Osea tú estás ahí moviéndote de arriba abajo, cogiendo esto y aquello, tomando decisiones, pero no escuchas nada. Entonces te quedas mirando a la inmensidad negra del proscenio y esperas. Si el aplauso llega, se rellena el hueco que antes ocupaba la duda.
Luego existe la necesidad de aplaudir. La liberación de reconocer algo como importante, grande, aplaudible. El propio gesto, como si uno se chocase los cinco a sí mismo esquizofrénicamente, representa una descarga de adrenalina. Así que el movimiento de aplaudir está ahí, latente, esperando el momento adecuado, última nota de la canción, silencio del teatro, punto final. Estamos deseando admirar fervientemente a alguien para despejar un poco el miedo existencial.
Eso o somos unos borregos infames que preferimos fiarnos de cualquiera menos de nosotros mismos.
Para eso deben existir los actos de grandeza, para provocar la reacción. Como las grandes palabras, los gestos épicos, los estandartes, exigen un aplauso.
Ese es el aplauso para el líder, un aplauso incondicional y entregado. Ese bello batir de palmas que genera la inercia que permite, entre aplauso y aplauso introducir las órdenes.
miércoles
Ya. parte 1.
Con megáfono negro con botón blanco, en el centro de mi salón exclamo.
No se puede sostener, que los medios manipulan la opinión pública, que los políticos nos mienten a sabiendas, que estamos bombardeados constantemente con información que nos condiciona, nos limita y nos dirige y acto seguido defender que lo que uno piense o haga es indiferente, que la manifestación de los ideales y sueños son superfluos, en resumen, que no importamos a nada ni a nadie y que hagamos lo que hagamos no obtendremos ningún resultado.
Es sencillamente incompatible.
No se puede sostener, que los medios manipulan la opinión pública, que los políticos nos mienten a sabiendas, que estamos bombardeados constantemente con información que nos condiciona, nos limita y nos dirige y acto seguido defender que lo que uno piense o haga es indiferente, que la manifestación de los ideales y sueños son superfluos, en resumen, que no importamos a nada ni a nadie y que hagamos lo que hagamos no obtendremos ningún resultado.
Es sencillamente incompatible.
lunes
Plasma
Qué gran alboroto, que confusión mezclada con ira se vive en la calle. Ayer sin ir más lejos un camarero estuvo apunto de dispararme.
Les cuento. Aquel día era un día ocioso, a pesar del escenario. Unos amigos nos habíamos reunido para demostrarnos nuestro amor poniéndonos hasta arriba de comida fina, bien hecha, con buen sabor. En un descanso entre conversación y conversación, decidí salir del local para encontrar tabaco. Decidí entrar justo enfrente, en un bar antiguo, o de esos que quieren seguir pareciendo antiguo, con camareros con pajaritas y barras de madera bien barnizada. Al entrar al sitio percibí dos miradas insistentes sobre mi aspecto, el camarero, pertrechado con pajarita y chaleco apoyado en la parte de fuera de la barra y un señor mayor que parecía dueño del local, por su saber estar y su bien hablar que a continuación me mostraría. Mientras sacaba tabaco, la pantalla de plasma del local,(que contrastaba estupéndamente con la pajarita de los camareros) televisaba la fiebre de los controladores aéreos como en una película de desastres, conexiones con este o aquel, valoraciones en caliente, tirones de pelo, etc.
Entonces miré al que tenía cara de dueño, que casualmente ya me miraba con los ojos muy cerrados. Le comenté algo sobre si alguien se había disparado ya, en tono cercano y simpático. Como haciéndole partícipe de nuestro desconcierto común como ciudadanos. Y el tipo me sugirió que si no me apartaba igual hasta me podrían disparar a mi. El camarero simultáneamente esbozó una mueca, imposible descifrar, quizás de hambre, de pena, de afirmación o de extreñimiento.
Miré fijamente la pantalla y al dueño, luego al dueño y la pantalla. Observé con detenimiento la marca de la tele, Panasonic , y le comenté algo sobre la imposibilidad de introducir el efecto tridimensional en bares con barras de caoba, pajarita y chaleco. Empujé la puerta que parecía aún más vieja que cuando entré y salí a la calle algo extrañado.
¿Deseaba realmente aquel tipo que alguien me disparase por no tener pinta de dueño de bar?¿O deseaba que disparasen a todo el mundo y luego un poco a él para terminar con la decadencia del país? ¿ Qué significaba la cara del camarero? ¿ Hay gente que vive su vida como un rosario, esperando a que pase algo, salgan los militares, alguien se ponga la gorra, y recupere el rebaño?
¿Y si yo tuviese pistola, el tipo de la barra tendría otra?
¿ A quién coño habría disparado el camarero?
viernes
en directo
Una mujer muere corneada en los encierros de Arganda.
Programa matutino de la 1 despliega un mini especial sobre el suceso. Hay debate en plató.
Conexión en directo con una reportera que está en el lugar de los hechos. Conectamos.
La reportera sonrie nerviosa mientras reproduce el gesto que la mujer hizo y que provocó su muerte. Detrás suyo un grupo de jovencitas vestidas con chándal azul sonrien y saludan a la cámara.
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